Montoya y Patron: un caso de transparencia, autonomía y comunidad en San José
El Ayuntamiento de San José se muestra en esta foto de archivo.

El trabajo de desmantelar estructuras opresivas y soñar con nuevos futuros más justos es crucial tanto a escala global como local, y San José no es una excepción.

¿Qué se necesita para imaginar, nutrir y sostener este tipo de trabajo, y quién lo está haciendo? ¿Qué papel deben jugar las instituciones y las organizaciones sin fines de lucro, y dónde encaja la organización autónoma? ¿Qué tan comprometidas deberían estar las instituciones con las comunidades locales y cuánta transparencia deberían exigir las comunidades a las organizaciones que están "haciendo un buen trabajo"?

Estas son preguntas que estamos considerando como personas profundamente arraigadas e invertidas en nuestra ciudad natal. Creemos que no existe un modelo único de cómo se ve el trabajo de justicia social, y que diferentes tipos de organización pueden contribuir a un cambio duradero en San José.

Si bien no hay escasez de organizaciones que realizan trabajos de artes, cultura y justicia social en San José, puede ser difícil descifrar bajo qué tipo de ética operan estos grupos. Quizás, para las personas que se preocupan por construir un San José más justo, nuestra tarea es doble: en primer lugar, impulsar las organizaciones existentes para que sean más transparentes, y en segundo lugar, avanzar hacia la creación y el apoyo de colectivos autónomos que puedan prosperar fuera de las asociaciones incompletas y la dependencia de fuentes de financiación duplicadas.

Tome estos ejemplos recientes. Las organizaciones locales de base reciben dinero de Big Tech, incluso mientras lo rechazan. Los donantes y las organizaciones que asignan fondos se apropian del lenguaje de justicia social en sus esfuerzos por impulsar el desplazamiento. Esta primavera, el nuevo Jardín en el lugar de Flea surgió para organizar eventos con temas de justicia social, pero los desarrolladores (cuyo objetivo es llenar sus propios bolsillos), son dueños de la tierra y financian los eventos. Sabemos que hay razones complejas por las cuales los grupos o individuos pueden optar por coludir con las fuerzas de gentrificación. No menos importante: asegurar una existencia continua dentro del sistema. Pero también debemos preguntar, ¿a qué costo?

Cuando surgen temas como estos en una conversación, a menudo las respuestas son, "... pero hacen un buen trabajo". Pero “bueno” es una medida subjetiva y no está claro qué sucede a puerta cerrada. Además, este tipo de respuestas a menudo sirven para proteger a personas y grupos con poder local, protegiéndolos de preguntas y comentarios cruciales.

No cuestionamos la calidad o importancia del trabajo de las organizaciones locales sin fines de lucro, ni cuestionamos la necesidad de espacio cuando los lugares de eventos asequibles son escasos. Más bien, preguntamos, ¿cuáles son los límites de ciertas estructuras de organización de la justicia social y cómo podríamos hacer las cosas de manera diferente?

En San José, donde las oportunidades para la organización radical son pocas, puede parecer más fácil (y más atractivo) invertir en esfuerzos más visibles, estructurados y apoyados en otras partes de la bahía. Sin embargo, al hacerlo, los residentes pierden la oportunidad de contribuir al trabajo arraigado en las preocupaciones y comunidades locales.

No estamos en desacuerdo con que los esfuerzos para hacer retroceder a la gran tecnología son necesarios. Tampoco cuestionamos que las comunidades marginadas de San José necesiten espacio para reunirse. No nos oponemos a elogiar a las personas que trabajan duro. En cambio, nos preocupa cuando quienes dirigen estos esfuerzos parecen depender de ideales opresivos más amplios de Silicon Valley. Estos incluyen el individualismo, el espíritu empresarial y una gran dependencia de instituciones adineradas.

¿En qué circunstancias es beneficioso tomarse de la mano con gentrificadores? ¿Cuándo y cómo ayuda o perjudica a los residentes marginados de San José? ¿Estas conductas respaldan las fuerzas que impulsan el desplazamiento en nuestra comunidad? La transparencia abriría a las personas y organizaciones que se defienden como pilares de la comunidad para criticar, y también permitiría a los residentes de San José comprender mejor sus tácticas y discernir quién es confiable y por qué. Además, podría brindarnos las herramientas y el conocimiento para soñar formas de organizarnos de manera más interdependiente, con cuidado, humildad y transparencia como norma.

Construir una cultura de transparencia en la que los miembros y las organizaciones de la comunidad contribuyan al trabajo de investigación e intercambio de información sería un gran beneficio para San José.

Las organizaciones pueden, por ejemplo, asumir el trabajo de documentar sus estrategias de financiación para el público. Al hacerlo, podrían mostrar su compromiso con las comunidades que enfrentan el desplazamiento. Los miembros de la comunidad pueden optar por ser más críticos con las organizaciones que perciben que hacen un buen trabajo, o decidir reunirse con vecinos para iniciar colectivos propios. Esto no sería parte de un "llamado", sino un paso hacia la construcción de una cultura que fomente la comunicación multidireccional y el trabajo colaborativo fuera de las paredes institucionales.

Quizás nuestro cargo como miembros de la comunidad es considerar formas de crear y mantener espacios culturales y comunitarios que operen independientemente de los dólares corporativos y de la fundación. Alternativamente, podríamos pensar de manera crítica y generosa sobre cómo redistribuir los recursos y crear una mayor interdependencia dentro de nuestras comunidades (en lugar de quedar atrapados en el mundo de las celebridades locales).

Trabajar para crear un cambio es un desafío; requiere recursos, cooperación y colaboración.

¿Cómo podemos crear una cultura en San José donde las diferentes formas de trabajo de justicia social lideradas por la comunidad estén ocurriendo en toda la ciudad, fuera de las instituciones y con mayores niveles de generosidad y honestidad? ¿Cómo podemos redistribuir los recursos a los colectivos que desean realizar un trabajo autónomo y cómo podemos hacer que las instituciones existentes cumplan con estándares más altos? ¿Cómo podemos imaginar un San José donde todo no provenga y contribuya a culturas de emprendimiento, gentrificación y capital social, donde la cultura, la comunidad y la historia no se mercantilicen? Creemos que el primer paso es hablar entre nosotros, nuestros vecinos y seres queridos, para comenzar a encontrar respuestas juntos.

Octubre Montoya y Li Patron son residentes de San José que invirtieron en la construcción y cambio de comunidades en San José.

 

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